Audioterapia

Rate this post

Escuche esa canción en su casa el día que terminamos nuestra relación, y era un tema desubicado, ya que era un tema bastante alegre. La jubilosa tonada provenía del equipo de audio que yo le había regalado unos meses atrás. Creo que esa canción hizo la escena soportable, suavizó ese puñal que, hasta ese momento mi chica, es mujer que amaba enterró en mi corazón sin piedad alguna.

Es extraño darnos cuentas que la música nos transporta a otros lugares distantes, muy lejos cuando el sufrimiento nos sorprende. Ella no tenía piedad y yo lo notaba en sus ojos. Así que dejé que la música me llevará a otros lugares, más pasivos, donde no existiera el odio.

 Cuando ella notó que yo divagaba subió un poco el tono de voz, qué es lo que sucede contigo ahora, me pregunto inquieta. Le respondí que nada, que era una lástima terminar las cosas así, pero en realidad en mi cabeza no dejaba de sonar la canción. Ella siguió esgrimiendo subterfugios tenaces, algunos me sonaban hasta surrealistas, pero así era ella y allí estaba yo, a galaxias de distancia.music

 Para cuando terminó, y créanme que fue después de un largo discurso, yo le dije solamente que quería llevarme el equipo de audio, pues estaba muy bueno y me hacía falta uno así en mi casa. Ella se ruborizo como nunca lo había visto, se notó demasiado que mi petición le cayó como un lunes temprano. Pero el orgullo le impidió no acceder a mi petición y casi me lo mando por la cabeza.

Ahora cuando cuento mi historia de corazón roto, los más sensibles me critican mi falta de tino, otros amigos se ríen, pero que más podía hacer yo. La recuerdo con cariño y mucho respeto, pero si no fuera por esa canción salvadora, la realidad me sabría mucho peor de lo que sabe.