Rescatado por mi secadora

Rate this post

Considero razonable y como algo bastante común, ya que también era una de estas personas, hablar en contra de la secadora de ropa. Creerla innecesaria y tan solo un electrodoméstico de sobra.

En mi caso, hasta hace poco, la utilizaba como un guarda ropas, ya que me regalaron dicha secadora cuando inauguré mi departamento. En realidad ni supe que era cuando la recibí, puesto que soy una persona organizada y siempre tengo la ropa preparada, lavada y secada con mucho tiempo de sobra.

Pero creo que la vida es así, son las urgencias las que hacen que aprendamos. Tenía una entrevista de trabajo, de estas en la que no tenemos que mentir al decir que de verdad queremos el trabajo. Ya hace tiempo que quería cambiar de aires laborales y esta era la oportunidad.

Había dormido las horas necesarias y me encontraba disfrutando de un nutritivo desayuno cuando de improviso, lo peor que me podía suceder, un poco de palta resbaló desde el pan que comía hasta el cuello de mi camisa. El resultado, mi vestuario maculado con una de esas manchas que te pueden hacer perder una oferta laboral.

Qué hacer

Reconozco ser un poco maniático, pero esa era la camisa que debía ocupar así que cambiarla no era opción y mi tiempo se agotaba. Fue en ese momento de frustración en el que la secadora fue alumbrada por un rayo de sol que se colaba por la ventaba.

No lo pensé dos veces, me quité la camisa, la lavé rápidamente y, sin antes pronunciar un ave María, metí la prenda en la secadora con mucha fe.

Fue de esta manera en la que dejé de realizar oprobios contra este electrodoméstico, creo que hay que remarcar que sí conseguí el trabajo y que, a veces, no todos los superhéroes tienen capa.